Cielo S.A.

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No importa lo bueno
que fuera un humano
irá a algún infierno
si no era cristiano.


Ni importa en el Cielo
que aquí fuera malo,
si en algún momento
se arrepiente de algo.


Que su acogimiento
no es proceso largo.

Si tiene dinero,
si puede pagarlo,
con esfuerzo el clero,
al que esta abonado,
le evita el averno
y si no es muy tacaño
en muy pocas misas,
será perdonado.


Lo dispone el cura
y Dios le hace caso.
Que el Señor lo sabe
todo de antemano,
pero no consiente,
es que está el diablo
que por eso a veces
media el Vaticano
con un Papa siempre
como su encargado.

Y evitar nos tiente
con el vil pecado.


Ese Dios te quiere,
nos sudó del barro,
casi a todo cede
con dinero en mano,
si además le rezas
en la fe abnegado,
de ese amor rebosa
y te dará un milagro.


Que su acción no es cosa
de un bazar barato.
¡Viva el Dios sublime
que nos dio el pasado!
que al saber se estime
no es un Dios malvado
porque al hombre bueno
da pan de regalo
y al que muere un cielo,
si fue bautizado.


Aunque a voz de ateo
suene a mito urbano.


Que entregó a la muerte
como ejemplo humano,
de infinita suerte
a un crucificado,
que parece cruel
pero fue lo dado,
por amor inmenso
como eterno pacto.


Ya sé que es propenso
de un Señor tirano.


Pues así es el Dios
que aprendí estudiando
religión y dogmas
de un azar mundano,
donde te transforman,
como aborregado,
y si algo dudabas,
¡torpe!, “agua y ajo”.


Cuando Dios no estaba,
era el cura el amo.