Dogmas carnívoros


Imagen CC

Ya no es dios el que rige nuestro mundo,
ni el mito de leyendas del pasado,
la ciencia con razón ha destrozado
milenios de apariencia en un segundo.


Que al fin el hombre ha despertado,
de un sopor de pesadilla moribundo,
aún sumido en la náusea, vagabundo,
nuevamente al camino ha retornado.


Embaucado como un niño al arrullo
de siglos amañados con el canto
de un dios voraz que no era suyo.


Se avivó siendo presa, por el llanto,
reo en flor carnicera de un capullo:
por fuera bello amor, por dentro espanto.