Por no ceder la pluma ante la espada

“A veces cuando escucho todo el llanto 
me quiebro, me embravezco y duele tanto 

que escribo de manera desatada, 
por no cambiar la pluma por la espada.”

Roberto Menéndez






También yo me levanto y me rebelo,
al ver en este mundo tanto duelo.


Injusto el devenir de largas horas,
de aquellos que las viven opresoras.


Y escribo, como tú, de forma airada,
por no ceder la pluma ante la espada.


Pues ando persuadido en convicciones,
que evitan que la furia tome acciones.


Y abrigo soledades, de ira ciego,
por no ceder palabras ante el fuego.


El mundo y su injusticia evoluciona,
lo absurdo del dinero que amontona.


Observo tolerancia ante las penas
de gente fustigada entre cadenas.


Tan triste la burbuja de este asedio
que nunca en el poder se toma en serio.


No saben esculpir la dura roca
de esencia que en el hombre les evoca.


Y mueren mil por mil a cada año
por algo que hoy en día tiene apaño.


Más luego autodenuncian en sus pechos
tres falsas por semana ante los hechos.


Y a golpes se deforman en creyentes
de credos donde aturden inocentes.


Votando a ese aciago mensajero
que usa de la fe como embustero.


Cruzados con razones de chiquillos
se aplastan bajo el yugo de martillos.


Contemplo, como tú, rondar la muerte
del pobre como de norma de la suerte.


Su guía que de blanco los confunde
simula ser amigo mientras hunde.


(Me consta que prefiere la ignorancia
con tal de conseguir tan vil ganancia)


Y el pueblo que se nutre de sus credos
no tiene más opción ante los miedos.


Que a poco que se rete a tal arpía,
condena a cruel infierno su osadía.


Sabiendo en la desdicha todo el daño
no puedo contenerme ante el engaño.


Y escribo como tú, de forma airada
por no ceder la pluma ante la espada.


Se crece en ese dogma que alimenta,
hipócrita el teatro que cimenta.


El hombre por el hombre condenado
se mata ante la estafa del pecado.


¡Y Dios que lo permite tan clemente!,
¿o acaso es el Diablo el que consiente?


¿No hay nadie en este mundo de perjuros
capaz de nivelar nuevos futuros?


(La guerra entre las cosas que hipoteca
se lleva eternas vidas que deseca)


Y al ver tanta ponzoña en agua clara
pregunto, ¿qué será lo que le ampara?


E igual que tú me evado entre los versos,
por no ceñir en sombra a los perversos.


Son cínicos brutales y ambiciosos
humildes, de apariencia, dadivosos.


Que es cosa de unos pocos mal nacidos
haciendo su negocio de abatidos.


Y abrigo soledades, de eco ciego,
por no prender palabras ante el fuego.


Le niego en voz terrible la batalla
que muta y que destruye tan canalla.


Y escribo, como tú, de forma airada
por no ceder la pluma ante la espada.