Tuyo, eternamente hoy...



Iluso hoy, al amanecer de éstas cuarenta y cinco Lunas,
solo aún a ráfagas de mi, a conciencia pura, a fuego lento,
aún fiel al verbo, he dispuesto liberar del ayer un juramento,
beso aquel vacío de reo incierto, a media voz entre lluvia y dunas.

En vano y nada, tal silencio quedó en mi lado que, por tiempo ayunas,
las arenas me devuelven la promesa aquella que juré hambriento,
tan desnudo a dúo de infinito amado que, de nunca, de razón y aliento, 
en mi a brote puro emanan, cual cosa mía, del corazón fortunas.

Queda pues, desde éste abril, sellada la certeza nueva de algún camino,
unido a la magia al borde del susurro de esa mano a dúo que procuro;
iluso digo, pero a sueño cierto, porque nace luz donde éste pecho ciego.

En Xaudar queda éste murmullo que te ansía, de la piel y del destino,
risueño guiño al dios aquel del universo, conspirando en el futuro,
obrado cielo de azul y Sol, de ojalá un mañana de tú y yo, a pasión y fuego.