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Qué
cerca se me antoja el cielo Qué inmensa se me hace la ternura Qué vergel no serás en el desierto
de mi vida Y qué sería del rumbo de mi barca Pues no hay camino alguno, sino abismo, Que no hay pozo capaz de hacerme reo, Me levanto más fuerte con tu apoyo, Qué terrible pesadilla sin tu aliento, Qué tortura pensarte sólo en sueños,
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