¡Basta!,
basta de guardar las soledades,
las rabias, los enojos, la distancia,
la lluvia de los pechos comprimidos
el duro arremeter de las heridas.
Basta
la guerrilla del lamento.
basta,
basta ya por todas las arenas,
la playa sin las olas que la rieguen,
el mar embravecido sin gaviotas,
el ancla destrozada mar adentro.
Basta de escrutarnos esta vida.
Basta ya de fondos que se encallan
orgullos de remero entre la noche,
barrancos de la sal cuando la sosa
crece voluntades de la pena.
Basta ya de faros sin antorcha
guiando al marinero hasta la muerte.
¡Basta miseria!, en este día que nos
toca.
Ángel Judas
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